Braulio Arenas

Creador del grupo Mandrágora. Le concedió los metales del norte chico a esa constelación que formó junto a Enrique Gómez-Correa, Teófilo Cid y Jorge Cáceres. Durante su inagotable vida publicó más de cuarenta libros entre poesía, ensayo, dramaturgia y narraciones. Luz adjunta (1950) y es su tercera obra luego de El mundo y su doble (1940) y La mujer mnemotécnica (1941).
Destacó también en la plástica con collages y grabados. Fue un tipo eminentemente local pero con proyección insospechada: en el departamento de André Bretón en la Rue Fontaine de París estaba colgada una pintura suya pastel de medio formato y en las librerías de Tokio se podía hallar su obra El Castillo de Perth traducida al japonés.
El Museo Nacional de Bellas Artes compró a fines de los setenta su colección de papeles surrealistas. Hoy se puede navegar por ese archivo que habla por sí solo.
Arenas fue un “escritor para escritores” con identidad y mirada propia. Un tipo raro, grande, brillante y ajeno a los convencionalismos políticos.
En 1984 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.